
Ejecutamos la instalación de agua completa del edificio, en obra nueva y en reforma: acometida, contadores, grupos de presión, distribución de agua fría, producción y retorno de agua caliente sanitaria, saneamiento y tratamiento de agua. Dimensionamos con el criterio de la norma UNE 149201 y trabajamos con tubería de acero electrosoldada, prensada y soldada, además de cobre, multicapa y polipropileno.
Entramos como contratistas directos para la propiedad y como subcontratistas para constructoras y promotoras, coordinándonos con el resto de gremios y cumpliendo los plazos de obra.
Contratos con revisiones planificadas, no visitas cuando ya hay un problema. Comprobamos presiones y temperaturas reales en los puntos que importan, revisamos grupos de presión, acumuladores y bombas de recirculación, purgamos y limpiamos filtros, y dejamos un informe de estado después de cada visita.
En el agua caliente el mantenimiento no es opcional: si la instalación no sostiene la temperatura en todos los puntos, deja de cumplir el Real Decreto 487/2022 de prevención de la legionela. Ese es el trabajo que nos piden los hoteles, los colegios y los centros deportivos.
Averías, fugas ocultas en redes enterradas, sobrepresiones que revientan grifería y agua caliente que no llega o llega fría al punto más alejado. Localizamos el origen por sectorización y por lectura de contador, y abrimos solo lo necesario.
Trabajamos con el edificio en funcionamiento. Si la instalación tiene la red sectorizada, cortamos una zona y el resto sigue trabajando; si no la tiene, muchas veces lo primero que hacemos es instalarla, porque a partir de ahí cada avería futura pasa de ser un día de cierre a ser una hora de trabajo.




Trabajamos con la norma delante, porque en instalaciones de agua para uso colectivo el incumplimiento no es un problema técnico, es un problema de licencia y de responsabilidad. Estas son las cuatro que más se aplican:
Código Técnico de la Edificación, Documento Básico HS 4 "Suministro de agua". Fija las condiciones mínimas de caudal y presión, la obligación de red de retorno de ACS a partir de 15 metros hasta el punto más alejado, la temperatura de preparación del ACS entre 50 y 65 °C en instalaciones que no sean de uso exclusivo de vivienda, y las separaciones de las tuberías de agua respecto de las canalizaciones eléctricas y de telecomunicaciones (30 cm en paralelo, por debajo de ellas) y respecto de las de gas (3 cm).
UNE 149201:2017, "Abastecimiento de agua. Dimensionado de instalaciones de agua para consumo humano dentro de los edificios". Es la referencia de cálculo para dimensionar la red. Sobredimensionar encarece la obra y favorece que el agua se estanque; infradimensionar deja el edificio sin presión en hora punta.
Real Decreto 487/2022, de 21 de junio, de prevención y control de la legionelosis, modificado por el Real Decreto 614/2024, de 2 de julio. Es el que marca qué tiene que poder hacerse sobre la instalación de ACS: mantener temperaturas, purgar, tomar muestras y disponer del esquema de la instalación.
Real Decreto 3/2023, de 10 de enero, de criterios técnico-sanitarios de la calidad del agua de consumo. Introduce la evaluación del riesgo de las instalaciones interiores en los llamados edificios prioritarios: hospitales y centros sanitarios, residencias geriátricas, guarderías, centros educativos, edificios con alojamiento y centros deportivos y de ocio. Si gestionas uno de ellos, tu instalación interior está dentro del ámbito de esta norma.
También aplicamos, cuando la instalación lo requiere, las obligaciones del RITE (Real Decreto 1027/2007) en todo lo que afecta a la producción térmica de agua caliente y a su mantenimiento.


Somos de Barcelona. Nuestra base está en la ciudad, no en el área metropolitana ni en otra provincia. Eso se nota en el tiempo de desplazamiento cuando hay una avería.
Un solo interlocutor para las cuatro especialidades. No coordinas gremios ni arbitras entre proveedores: un contrato, un responsable, un calendario.
Desde 2009. Diecisiete años de instalaciones ejecutadas y mantenidas en Barcelona y provincia.
Empresa inscrita en el REA (Registro de Empresas Acreditadas), con las altas, la prevención de riesgos laborales y las afiliaciones al corriente. Requisito para entrar en obra y en la mayoría de recintos.
Ejecutamos lo que mantenemos. Al cubrir instalación y mantenimiento, el equipo que revisa la instalación es el que la conoce desde el primer día.
La fontanería convencional trabaja sobre el punto de consumo: un grifo, un baño, una avería en una vivienda. La fontanería industrial trabaja sobre la instalación completa del edificio, desde la acometida hasta el último punto: dimensionado de la red, grupos de presión, producción y retorno de agua caliente sanitaria, sectorización, saneamiento y tratamiento de agua. Cambia el tamaño, cambian los materiales —acero electrosoldado y prensado frente a cobre y multicapa— y sobre todo cambia la exigencia normativa, porque una instalación de uso colectivo está sujeta a obligaciones sanitarias que una vivienda no tiene.
Cuatro cosas, y las cuatro se pueden verificar antes de firmar nada. La primera, el registro: en electricidad, gas e instalaciones térmicas existe un registro obligatorio de empresa instaladora, pero en fontanería no hay carné estatal equivalente —el agua no figura entre los ámbitos reglamentarios de seguridad industrial, ni en la normativa estatal ni en el Decret 192/2023 de la Generalitat—, así que cualquiera puede decir que hace fontanería industrial. Lo que sí es verificable es la inscripción en el Registro de Empresas Acreditadas: ORZE tiene el número 09/00/0056216 y puedes comprobarlo tú mismo en el buscador público del registro. La segunda, quién ejecuta: si el trabajo lo hace personal propio o se va a subcontratar. La tercera, la documentación laboral: altas en la Seguridad Social, TC1 y TC2 al corriente, prevención de riesgos laborales y mutuas, que es lo que te van a pedir a ti si hay una inspección en tu centro. Y la cuarta, el presupuesto: que venga detallado por partidas y no en una sola línea, porque un presupuesto cerrado sin desglose es donde nacen los extras.
Con personal propio: instaladores y técnicos de mantenimiento en plantilla, con experiencia en fontanería, electricidad, climatización y aerotermia industrial. No revendemos la obra a un tercero, que es lo que hace que un problema se convierta en una cadena de llamadas donde nadie responde. Y hablas siempre con la misma persona, sin centralitas ni intermediarios: el que te visita, el que te presupuesta y el que coordina la obra son la misma referencia de principio a fin. Para entrar a trabajar en tu centro llevamos al día la documentación que exige la coordinación de actividades empresariales —el Real Decreto 171/2004, que desarrolla el artículo 24 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales—, así que si trabajas con una plataforma de CAE podemos subir la documentación sin que la obra se pare esperándola.
Un punto muerto o tramo ciego es un trozo de tubería donde el agua se queda parada: una derivación a un baño que se clausuró, un ramal que se dejó preparado para una ampliación que nunca llegó, una toma de una máquina que ya no está. Ahí el agua pierde temperatura y se convierte en el mejor sitio para que proliferen bacterias. El Real Decreto 487/2022 pone un límite concreto: los tramos en los que no se pueda asegurar circulación del agua y una temperatura superior a 50 °C no pueden tener más de 5 metros de longitud ni más de 3 litros de agua almacenada. Localizar y cortar esos tramos es de lo primero que hacemos al revisar una instalación antigua, y casi nunca aparece en los planos.
Adecuamos la instalación, sí. El plan y las analíticas, no. Es importante que quede claro el reparto, porque son dos trabajos distintos y a menudo se confunden. Nosotros dejamos la instalación en condiciones de poder cumplir: eliminamos puntos muertos y tramos ciegos, instalamos o rehacemos el retorno, equilibramos el circuito para que el punto más desfavorable mantenga temperatura, montamos válvulas mezcladoras termostáticas, colocamos los puntos de toma de muestras y las vainas de sonda que el plan va a necesitar, dejamos los vaciados y purgas para los tratamientos de choque y levantamos el esquema real de la instalación cuando no existe, que es lo habitual en edificios de más de veinte años. El plan de prevención y control, los tratamientos y las analíticas los realiza la empresa autorizada para ello o el propio titular de la instalación.
Sí, a partir de una distancia. El Documento Básico HS 4 del Código Técnico de la Edificación obliga a instalar red de retorno cuando la longitud de la tubería de ida hasta el punto de consumo más alejado es igual o superior a 15 metros. Sin retorno, el agua de la tubería se enfría entre usos, el usuario abre el grifo y espera, y en el tramo enfriado aparece justo el rango de temperatura que hay que evitar. En instalaciones antiguas es habitual encontrar el retorno ausente, cortado tras una reforma o desequilibrado.
El Código Técnico fija un mínimo de 100 kPa en grifos comunes y de 150 kPa en fluxores y calentadores, y un máximo de 500 kPa en cualquier punto de consumo. Hace falta grupo de presión cuando la presión de la red no llega a garantizar el mínimo en el punto más desfavorable, algo frecuente en naves con varias plantas, en altillos de oficinas o cuando se amplía la actividad sin tocar la instalación. Superar el máximo es tan problemático como no llegar al mínimo: la sobrepresión rompe grifería y flexos y acorta la vida de todo el equipamiento conectado, y se corrige con válvula reductora.
Es la pregunta que más conviene hacer y la que casi nadie hace a tiempo. En una instalación existente siempre puede aparecer algo que no se veía: una tubería de plomo o de hierro en un tramo que se creía de cobre, un forjado que no está por donde dice el plano, un colector enterrado en peor estado del que se preveía. Nuestra forma de trabajarlo es esta: el presupuesto va detallado por partidas, así que se ve exactamente qué estaba incluido y qué no; si aparece un imprevisto, paramos, te lo enseñamos y te pasamos el coste antes de ejecutarlo, nunca después; y en la visita técnica previa abrimos registros y comprobamos lo que se puede comprobar, precisamente para que aparezcan los menos posible. Lo que no hacemos es presupuestar barato para entrar y ajustar por la vía de los extras.
Sí, con Hiscox y un límite de 1.500.000 € por reclamación y periodo de seguro. La póliza cubre responsabilidad civil de explotación, patronal, cruzada y de productos y trabajos terminados, con ámbito en la Unión Europea y Andorra, y mantiene la cobertura de postrabajos durante los 36 meses siguientes. Para una instalación de agua esto importa más de lo que parece: la póliza contempla expresamente los daños por agua y los daños a conducciones, que es justo el riesgo que asume quien deja entrar a un instalador en su edificio. Si tu departamento de compras o tu plataforma de coordinación de actividades empresariales necesita el certificado de la aseguradora, lo pedimos y te lo enviamos.
De cuatro cosas, por este orden: el número de puntos de consumo y el caudal simultáneo que hay que garantizar, que es lo que determina los diámetros y el grupo de presión; el material elegido y el metro lineal de tubería, que en acero electrosoldado no cuesta lo mismo que en multicapa; el estado de lo que ya hay, porque no es igual instalar sobre obra nueva que sustituir por tramos en un edificio en marcha; y las condiciones de trabajo, es decir, si se puede trabajar en horario normal o hay que hacerlo de noche o en fin de semana. Por eso hacemos siempre visita técnica antes de presupuestar y entregamos el presupuesto detallado por partidas, donde se ve qué es material, qué es mano de obra y qué es opcional.
Sí, es la situación más habitual. Para eso está la sectorización: cerrar el agua de una zona y trabajar en ella mientras el resto del edificio sigue funcionando. Si la instalación no la tiene, muchas veces lo primero que hacemos es instalarla, porque a partir de ahí cualquier avería futura pasa de ser un día de cierre a ser una hora de trabajo. Cuando el corte general es inevitable, planificamos la sustitución por tramos y trabajamos fuera de horario o en fin de semana, acordando antes la ventana con la propiedad para que caiga en el momento de menor impacto.
Sí, cuando la instalación lo necesita por proceso o para proteger el equipamiento: alimentación de calderas y acumuladores, circuitos de enfriadoras, cocinas industriales, lavavajillas de hostelería, lavandería y equipos de proceso. El agua de buena parte del área de Barcelona es dura, y esa dureza se paga en incrustación, en pérdida de rendimiento del intercambiador y en averías de resistencias y electroválvulas. Lo dimensionamos por consumo real y por análisis del agua de entrada, no por catálogo, porque un equipo mal dimensionado gasta sal y agua de regeneración sin resolver el problema.
Sí, se puede contratar solo fontanería. El contrato incluye revisiones planificadas de la red, comprobación de presiones y de temperaturas del agua caliente en los puntos que interesan, revisión de grupos de presión, acumuladores y bombas de recirculación, purgas y limpieza de filtros, informe de estado tras cada visita y atención de averías. También se puede integrar con el resto de instalaciones del edificio dentro de un contrato de mantenimiento industrial, que suele salir mejor cuando la misma empresa ya se ocupa de la electricidad o de la climatización.
Llevamos 15 años dando servicio de instalación y mantenimiento de fontanería industrial para naves, centros logísticos, locales y oficinas. Un solo interlocutor para toda tu instalación, con contratos de mantenimiento preventivo y correctivo.
