

Grandes volúmenes con alturas considerables, donde el calor se estratifica y climatizar por sistemas convencionales resulta caro. Trabajamos la zonificación de las áreas realmente ocupadas, la climatización de oficinas y zonas técnicas dentro de la propia nave, y las condiciones térmicas necesarias en zonas de almacenamiento de producto.
La demanda de agua caliente sanitaria en un hotel es constante y se concentra en picos muy marcados. La aerotermia con acumulación térmica permite cubrir esos picos sin disparar el consumo, y el mismo sistema climatiza habitaciones y zonas comunes durante todo el año.
Vestuarios y duchas en uso continuado, con un consumo de ACS que suele ser la partida energética más pesada de la instalación. Es uno de los escenarios donde la sustitución de la caldera se amortiza antes, precisamente porque el volumen de agua caliente es alto y constante.
Equipamientos con horarios de uso definidos, donde la instalación puede programarse para trabajar solo cuando hace falta. En centros educativos y sanitarios coordinamos las obras en periodos de menor actividad, y en locales comerciales dimensionamos el sistema para el confort de sala sin sobredimensionar el equipo.

El ahorro real de una instalación de aerotermia depende del consumo actual, del precio al que se esté pagando el combustible que sustituye, de las horas de
funcionamiento y del tipo de emisores existentes. Por eso no damos porcentajes de tarifa antes de ver la instalación.
Lo que hacemos es un estudio previo con los datos reales del cliente: recogemos los consumos de los últimos doce meses, medimos la demanda térmica del espacio y calculamos el coste de explotación del sistema nuevo frente al actual.
Con eso se obtiene un plazo de amortización concreto, no una estimación genérica.
Si la cubierta lo permite, valoramos también combinar la aerotermia con autoconsumo fotovoltaico, ya que al ser un consumo eléctrico puede alimentarse en buena parte con la energía generada en la propia instalación.
Instaladores de sistemas eléctricos en Barcelona: Las instalaciones de electricidad son más complejas de lo que normalmente se piensa. Requieren trabajo no solo durante su instalación sino también para su mantenimiento y adecuación a la normativa vigente, en general el Reglamento de Baja Tensión. La falta de adecuación a dicha normativa supone aceptar el riesgo de tener un accidente con la instalación y que la compañía aseguradora no cubra los daños producidos, en general, incendios o daños a personas.
